MQ-9 Predator B, PASI, Black Hornet 3 y el SIRTAP en desarrollo: lo que dicen sobre ellos el Ministerio de Defensa y el Ejército del Aire y del Espacio, sin una sola cifra que no venga de fuente oficial.
Este artículo se ciñe deliberadamente a información publicada de forma oficial por el Ministerio de Defensa, el Ejército del Aire y del Espacio y el Ejército de Tierra: sus propias páginas de material, sus notas de prensa y sus fichas técnicas de aeronaves. No incluye cifras de despliegue operativo, ubicaciones sensibles, presupuestos internos ni nada que no esté ya publicado por esas mismas fuentes. Para la clasificación general de drones militares por misión (ISR, UCAV, logística) y en qué se diferencian de uno civil, esa guía ya existe aparte: drones militares, tipos y diferencias con uno civil. Aquí el foco es otro: qué modelos concretos figuran, con nombre y ficha técnica, en las páginas oficiales de Defensa.
El MQ-9 Predator B (también conocido como Reaper) es la plataforma no tripulada de mayor escala en servicio en las Fuerzas Armadas españolas. Lo opera el Ala 23 del Ejército del Aire y del Espacio, con base en Talavera la Real (Badajoz), y su ficha técnica figura en la web oficial del ejército con estos datos:
España recibió sus cuatro unidades entre 2019 y 2020, junto con tres estaciones de control en tierra. El sistema ha participado en misiones de presencia, vigilancia y disuasión (OPVD) de la OTAN en el Mediterráneo, dentro de la operación Sea Guardian, operado por personal del Escuadrón 233 del Ala 23. En noviembre de 2023 el Consejo de Ministros autorizó la adquisición e integración del misil aire-superficie AGM-114 Hellfire en estos aparatos, por un importe aproximado de 13,4 millones de euros; la adaptación final del sistema para poder emplear armamento aire-tierra se completó a finales de 2025 o principios de 2026, según ha confirmado el propio ejército. Es, hasta la fecha, el único sistema no tripulado español con capacidad de ataque confirmada de forma oficial.
Bajo la denominación PASI (Plataforma Autónoma Sensorizada de Inteligencia), el Ejército de Tierra tiene registrado en su sección de materiales el UAV Searcher Mk II J, un sistema de diseño israelí fabricado en colaboración con IAI (Israel Aerospace Industries). Su ficha oficial recoge:
Es un sistema de escala intermedia frente al Predator B: mucho más pequeño y con menor autonomía, pero pensado para el mismo tipo de misión —reconocimiento e inteligencia sobre el terreno— a nivel táctico, más cercano al apoyo directo de unidades desplegadas que a la vigilancia estratégica de gran alcance.
Una escala muy distinta a la de un dron civil. El Searcher Mk II J, con 305 kg en vacío, pesa más de 1.200 veces lo que un dron de consumo típico de 250 gramos. La comparación con la escala del mundo civil está desarrollada en vehículo aéreo no tripulado (UAV): qué es y qué tipos hay.
En el otro extremo de la escala está el Black Hornet 3, un nano-dron en servicio en el EZAPAC (Escuadrón de Zapadores Paracaidistas) del Ejército del Aire y del Espacio, que además ha formado a militares ucranianos en su manejo y mantenimiento. Según la nota oficial del ejército:
Su misión no tiene nada que ver con la del Predator B o el PASI: no es vigilancia de área ni inteligencia estratégica, sino reconocimiento inmediato en espacios confinados —interior de edificios, entornos urbanos— donde ni siquiera un dron táctico pequeño podría operar sin ser detectado. Es, de hecho, más ligero que la mayoría de drones de cámara que se venden para uso recreativo en España.
El SIRTAP (Sistema Aéreo Remotamente Tripulado Táctico de Altas Prestaciones) es distinto a los tres anteriores: todavía no está operativo, sino en fase de desarrollo y pruebas. Lo fabrica Airbus Defence and Space en su planta de Getafe (Madrid), y el Ministerio de Defensa lo presenta como el primer sistema aeronáutico militar de Clase II/III desarrollado por completo en España. Los datos publicados por Defensa son:
El calendario oficial marca 2024 como el año en que se superó la Revisión Crítica del Diseño, 2025 para el primer prototipo y primer vuelo, 2026 para la primera entrega (un sistema completo más simulador), 2027 para el inicio de la producción en serie y 2030 como horizonte de finalización del programa completo, que contempla nueve sistemas —cada uno formado por tres aeronaves y una estación de control en tierra— más dos simuladores.
Más allá de sistemas concretos con nombre propio, el Ejército de Tierra ha hecho pública su intención de ampliar de forma sustancial el uso de sistemas aéreos no tripulados (UAS) dentro de su proceso de transformación. Según su propia nota oficial, se ha constituido en el Estado Mayor un Grupo de Trabajo para la potenciación de UAS, enmarcado en la iniciativa estratégica conocida como «Ejército 2035», con el foco puesto en vigilancia, reconocimiento, apoyo logístico y capacidad táctica. La propia nota no incluye cifras de presupuesto, número de sistemas ni plazos concretos —es una declaración de intenciones estratégica, no un programa de adquisición con contrato firmado—, así que este artículo se limita a recogerla como lo que es: la dirección declarada, sin inventar ni estimar los números que Defensa no ha hecho públicos.
La misma preocupación que empuja a incorporar más drones propios lleva a reforzar la capacidad de neutralizar los del adversario. En octubre de 2025, el Ejército de Tierra organizó el ejercicio «Atlas 25» en el Campo de Maniobras y Tiro «Médano del Loro» (Huelva), dirigido por el Regimiento de Artillería Antiaérea nº 71 y con participación del Ejército de Tierra, la Armada, el Ejército del Aire y del Espacio, la Guardia Civil y el Cuerpo Nacional de Policía. Según la nota oficial, el objetivo era "responder de forma eficaz, rápida y eficiente ante una amenaza aérea multicapa, especialmente de drones", incorporando lecciones aprendidas de operaciones contra-UAS en el flanco este de la OTAN. Se probaron tanto sistemas de neutralización física —munición guiada y no guiada, lo que en la jerga del sector se llama "hard kill"— como capacidades de guerra electrónica ("soft kill"), con participación de empresas, universidades y centros de investigación militares.
Es la prueba de que, en el terreno militar, "dron" no siempre significa un sistema propio: una parte creciente del esfuerzo se dedica a defenderse de los drones de otros, algo que en el terreno civil tiene su reflejo, a mucha menor escala, en la normativa sobre zonas restringidas de vuelo y en la obligación de registro de cualquier operador de dron con cámara en España.
El mismo mes, el 9 de octubre de 2025, representantes del Estado Mayor, el Mando de Apoyo Logístico del Ejército, la Fuerza Terrestre, el Mando de Canarias y el Mando de Adiestramiento y Doctrina se reunieron en la Academia de Aviación del Ejército de Tierra (ACAVIET, Colmenar Viejo, Madrid) para impulsar la creación de una Escuela Práctica de Drones FPV. Según la nota oficial del Ejército de Tierra, el programa se estructura en tres fases progresivas —formación de instructores en ACAVIET, formación de instructores de unidad y, por último, formación de operadores— con el objetivo declarado de alcanzar "una destreza sobresaliente" en el empleo de estos sistemas en operaciones. La justificación oficial cita la experiencia de conflictos recientes, donde los drones FPV han demostrado "una ventaja significativa en ataques de precisión de bajo coste", dentro de lo que la propia nota describe como la futura "banda robótica" del campo de batalla.
El paralelismo con el mundo civil es directo: el mismo principio de vuelo en primera persona que entrena esta escuela militar es el que mueve la escena deportiva y de aficionados que se explica en qué es un dron FPV y en drones de carreras (FPV racer) — la tecnología de vuelo es esencialmente la misma; lo que cambia por completo es la carga útil, el marco legal y quién autoriza cada vuelo.
Puestos en la misma tabla, la diferencia de escala entre estos cuatro sistemas —todos en servicio o en desarrollo dentro de las Fuerzas Armadas españolas— es la mejor forma de entender que "dron militar" no describe un solo tipo de aparato:
Entre el más pequeño y el más grande hay una diferencia de peso de más de 140.000 veces, y ambos conviven bajo la misma etiqueta genérica de "dron militar" en cualquier titular de prensa. Es la misma lógica —sensores y misión por encima del tamaño del aparato— que separa a un dron de vigilancia civil de un dron de inspección de infraestructuras, salvando la distancia de escala y de marco legal entre ambos mundos.
España opera hoy, según fuentes oficiales de Defensa, un abanico de sistemas no tripulados que va desde los 33 gramos del Black Hornet 3 hasta las casi cinco toneladas del MQ-9 Predator B, pasando por el PASI de escala intermedia del Ejército de Tierra. A ese abanico se suma el SIRTAP, todavía en fase de pruebas pero llamado a ser el primer sistema de este tipo desarrollado por completo en España. El único de los cuatro con capacidad de ataque confirmada oficialmente es el Predator B, tras la integración del misil Hellfire completada a caballo entre 2025 y 2026. Para el marco general de siglas, clasificación por misión y qué separa a cualquiera de estos sistemas de un dron civil, la referencia sigue siendo drones militares: tipos, usos y diferencias con uno civil y, para el detalle del subgrupo de ataque, qué es un UCAV.
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